La mano de Casado

La mano de Pablo Casado

       

Sonrisitas Casado ya amenazó que no se iría de vacaciones. Y el verano es muy malo. Hay que tirar de la rabiosa y escandalosa actualidad porque el debate de fondo, si es que alguna vez existió, también se ha marchado ya de vacaciones. Ojo, que  tonto no es. La sequía informativa le garantiza el seguimiento de cualquier perfomance despreciable de las suyas.

«La política de inmigración no admite demagogias», soltó Sonrisitas Casado rodeado de las alcachofas y lentes de los medios que había convocado para el paseillo-recepción con los recién llegados. Una vez que ya se había presentado genuflexo a Felipito número seis y en modo groupie al tapón de las Azores, solo le quedaba tirarse en plancha a una piscina llena de seres humanos.

Horas antes, en pleno subidón de venazo Salvini, ya había hecho saber a los que calificó de hijos del efecto llamada, que no hay papeles para todos. Eso sí, entre sonrisita y sonrisita intercalaba un gesto como oteando el alma de las personas a las que estrechaba la mano, porque a él también le desgarra este drama y frunce el ceño como Albert Rivera. Para que se le note bien el dolor en los planos. «Yo también soy persona», añadió. Ambos comparten su pasión por imitar las fotos con poses y miradas al infinito de Adolfo Suárez, entre otras cosas.

«De nada sirven populismos y demagogias», añadió Sonrisitas después de hacer el ridículo acusando a Pdro Schez de «hacerse la foto» en la recepción del buque Aquarius, foto que nunca se hizo, y de inventarse cienes de millones de datos falsos que el director de la Meretérica tuvo que desmentir.

Y como ya conté en el post anterior, ahí va una versión más corta del dibujando la viñeta en cuestión.

 

 

 



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2 Comentarios

  1. Hevuelto, si lo lees muchas veces rápido, he muelt 3 agosto 2018
  2. Alvaro 3 agosto 2018

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