en Viñetas

Sadismo nacional

Cogida Juan José Padilla, toros sadismo

 

Año 2022. Lo que queda de Padilla, media oreja, anuncia su vuelta a los ruedos.

Ayer, Juan José Padilla se dejaba otro cacho de la cabeza en una plaza y los chistes brotaron a borbotones.

Desde alusiones a Blas de Lezo, pasando por el Perro de Juego de Tronos y todo tipo de personajes con implantes biónicos y tiritas metálicas. Otro mensaje muy repetido fue el “Padilla, déjalo ya”.

Tampoco faltaron los que se quejaron de que se difundiera la imagen del trasquilado cuando esta se produjo en un acto público que probablemente estaba siendo retransmitido por televisión y las fotos y vídeos se publicaban en un montón de medios.

Mientras se criminaliza, clasifica y prohíbe  cualquier juguete o juego, cuento, película o serie de dibujos animados por sexismo, pornografía, por bélico y/o violento, se potencia y subvenciona la asistencia de niños de corta edad a las plazas para que puedan presenciar de cerca la muerte de animales a manos del hombre como espectáculo lúdico. Y que puedan aplaudirlo mientras un señor se fuma un puro a su lado.

Siempre me ha parecido irracional que se permita a cualquier paisano pasear sus órganos vitales ante los cuernos de un toro. Y algunos lo hacen aunque estén en baja forma, con los reflejos mermados por exceso de carajillos, medio cojo o con botas camperas. Y que encima a algunos de estos verdugos sin tripas se les conceda una Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Como también me parece irracional que se haya normalizado la exposición de las masacres, para terminar viendo los cuerpos rebotando contra la pared y el suelo, pisoteados y tajados como si de la repetición de un gol se tratara.

Y me parece aún más irracional que se haya legalizado el derecho al suicidio por imprudencia con la excusa de un jolgorio tradicional. Toda actividad en la vía pública, como los encierros y similares, que supone riesgo para la vida o la integridad física de los que la practican o de los que están cerca suele impedirse. Y si está regulada no la puede practicar cualquiera. De ser así, se reviste de fuertes medidas de seguridad para impedir accidentes.

Y si tiene la intención de cuñadear comparando esta actividad suicida con los coches de competición, por citar algún deporte, mejor olvídelo, porque tampoco considero que masacrar animales sea un deporte.

Y de paso explique usted a un niño que este acto lúdico de violencia gratuita de pago es natural. Luego vuelva  aquí y, si puede, cuénteme cómo lo argumentó.

 

 

 

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