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Legionario vs El Jueves

Cada cierto tiempo le doy un refresco a esta lista y también hago una rebusca para intentar rescatar casos menos conocidos. Leer sentencias puede parecer aburrido, pero se aprende bastante. Estoy siguiendo algunas de menos entidad al ser relacionadas con prensa local o demandantes y/o autores menos populares con intención de publicar como se resolvieron.

Esta historia comenzó en octubre de  2008.

aburrir-rajoy

En la página 11 de El  Jueves nº 1638 se publicó este fotomontaje de Santi Orue en el que aparecía un legionario durante un desfile, al que se le había añadido maquillaje de payaso, del que salía un bocadillo con el texto: “todo sea por no aburrir a Rajoy”.

El contexto del chiste eran unas declaraciones que se le escaparon a Mariano Rajoy la víspera del 12 de octubre de 2008,  sin percatarse que había un micro abierto:

«Mañana tengo el coñazo del desfile; en fin, un plan apasionante»

Los medios dieron buena cuenta de la pillada y se comentó como chiste durante mucho tiempo.

El legionario que aparece en la foto demandó a la revista en ejercicio de acción de protección civil de su derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, solicitando una indemnización de 30.000 euros por daño moral.

Todo terminó siete años después,  el 1 de octubre de 2015 . El Tibunal Supremo desestimó la demanda.

Según se desprende de su lectura, resultó irrelevante que se usara la imagen del demandante o la de otro legionario, porque lo que buscaba el medio de comunicación era que el lector pudiera identificar el desfile militar con un espectáculo divertido que desmintiera el comentario de Mariano Rajoy (por entonces líder de la oposición), en el que claramente se centraba la carga crítica de la viñeta sin afectar ni a la persona del demandante ni a la Legión ni a las Fuerzas Armadas en general. Según la sentencia, en tales circunstancias, debe primar el derecho a la libertad de expresión sobre el derecho a la propia imagen del recurrente, cuya vulneración no se apreciaba porque el uso de su imagen manipulada, que prácticamente impedía su identificación, fue accesorio de la opinión crítica, irónica y mordaz que se quería expresar sobre un asunto de interés general, tratándose de una utilización proporcionada y adecuada a los usos sociales que en ningún caso tuvo por finalidad la ridiculización del personaje ni su profesión.

En resumen, el tratamiento humorístico o sarcástico de los acontecimientos que interesan a una sociedad constituye una forma de comunicación y crítica de los mismos que está unida al ejercicio del derecho a la libertad de expresión.

Mejor leer la sentencia para profundizar en los detalles.

pdf-2 Sentencia (PDF)

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