en Viñetas

Marca España

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Entre un ciudadano que cree que Papá Estado le debe todo sin que tenga obligación de participar en nada y los creadores de esa patraña que llaman marca España hay un abismo.

Pero en esos extremos nos movemos gracias a que los ideólogos de la marca España han repetido eso de “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” hasta que ha calado y se ha convertido en una frase  envenedada que hace las delicias de los que ven los países y todo lo que contienen, como una empresa.

Y un país no es una empresa, no es una marca. Una marca tiene una estructura diseñada para un único objetivo; ganar dinero. Un país son sus ciudadanos, independientemente de a lo que se dediquen y no son empleados de sus gestores, son justamente lo contrario.  Y los ciudadanos tienen derechos y obligaciones y entre ellas la  de reclamar que su gobierno sea social y conseguir que la participación activa y real no se reduzca a eso que llaman la fiesta de la democracia,  otra frase que tuvo su éxito cuando aún acojonaba mucho el recuerdo fresco de la dictadura.

Los ideólogos de la marca de marras han construído un discurso único  entre el positivismo de garrafón y la rentabilidad económica  de todo como obsesión. Un híbrido institucional entre un anuncio de Cola o embutidos y aquel “estosololoarreglamosentretodos“, pero esta vez evitando todo ejercicio de autocrítica, escondiendo lo feo para dar barniz a lo menos malo. Y el argumento, también único, es la deuda pública.

Deuda que ha estado engordando gracias a gestores presentes y pasados que ahora cargan culpas sobre el conjunto de los ciudadanos, disparando al bulto.

En el pleno del jueves 8 de mayo, Rajoy volvío a repetirlo, volvió a decir que España había sido una fiesta del derroche y el exceso y añadió entre esos despilfarros que “… comprábamos grandes teles de plasma“.  Pero esas declaraciones no fueron el titular aquel día. Lo fue un error absurdo de Mariano al llamar presidente del Gobierno a no se sabe quién. Cosas de la prensa tonta, que sigue instalada en la bobada sin sustancia y en destacar chascarrillos de agenda  y tontolares prefabricados.

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Definición extraída de la web de la marca esa

El eje central de esta idea es la exaltación de la palabra más manoseada, España. En realidad, añadir España a la marca es la encerrona ideal. ¿Cómo puede alguien estar en contra de la marca si la marca es España?. Principio de simplificación.

Y la marca somos todos, nos recuerdan otra vez. España, España, España. Nada más burdo que intentar impedir que se  relativice algo tan complejo y plural como un país. Y la misión es tratar todo asunto desde el prisma económico, sobran las personas, mandan los números. Oponerse a este planteamiento para cazurros le colocará inexorablemente entre los antipatriotas, no lo dude.

El  paquete de la marca España incluye el enaltecimiento de los triunfos deportivos, las emociones en abstracto, los colores, el simbolismo, iconos patrios, emblemas de orgullo. La proyección de una imagen límpia de cohesión. Es la unidad de España, ese disco me suena.

En el dni aparece la nacionalidad,  ya sabemos donde vivimos. Repetir insistentemente el nombre de un país no hará que florezca.

No hay campaña institucional que pueda regular los sentimientos que nos alejan de las partes podridas de esa España rancia e inculta que pasea orgullosa una chuleada Constitución, como una cupletera anciana y fracasada, que cree que sigue viviendo tiempos de gloria que nunca tuvo.

La marca España es el resultado de las políticas de siempre, las del intento del control de los canales de comunicación y de los mensajes finales. Cuanto más cortos y patrioteros, mejor.

El discurso triunfalista de representantes que se mueven en escenarios donde pueden maquillar los problemas reales, donde  alterar cifras  deformando realidades cotidianas para convertirlas en anécdotas sin importancia.

En esa web de la marca España no aparece por ningún sitio la colección de insultos que sus gobernantes dedican a  a la gente casi a diario, porque esos ya no son marca.

En la web de la marca España no se avisa al lector de lo jodido que resulta ya vivir aquí.  Se va vendiendo lo guapo mientras se extirpa lo molesto.

Pero esta cosa de la marca quedará arrumbada, olvidada comiendo polvo, su web desaparecerá como tantas otras webs “oficiales” con planes que costaron una pasta y que se llevó algún amigo publicista del “Think Tank” de turno, como la oferta engañosa de una  agencia de viajes fantasma, como esas mociones campanario de ayuntamiento de pueblo sin presupuesto, que hacen mucho ruido pero no tienen ni campana.

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Caja registradora de la marca España 

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Anxel70JRMoraTemujinvalerian32 Autores de comentarios recientes

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Anxel70
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Genial ¡¡ Compartido en facebook.
Fuerza, y pa´lante ¡¡

JRMora
Visitante
JRMora

@ Temujin: Disponga sin problemas.

Temujin
Visitante

Con su permiso, he copiado y pegado este magnifico post en mi blog.
Gracias

valerian32
Visitante

Yo… si bien es cierto que estoy de acuerdo en muchas cosas que se comentan en este artículo lo de la marca España no es tanto un error de fondo sino de forma. Es decir, a mí sí me parece correcto que un país con una imagen debilitada (al exterior) haga una campaña de imagen para mejorarla, para decir “hey, no somos unos vagos” y “hey podemos hacer cosas, compren nuestro vino, nuestros aviones, etc”. Y el objetivo de esta campaña no es (o no debería ser) enaltecer “que bien se vive en España” sino un “qué buenas están las naranjas de Valencia”. ¿Por qué? Porque es una campaña de imagen más bien económica (para mejorar las exportaciones) no para que la gente venga a vivir aquí. Ahora bien, hay un problema grave y es que no puedes hablar de que esta campaña funcione si tienes unos errores y unos problemas demasiado graves por debajo como para que tu campaña sirva de algo. Imagínate que fuéramos la Cocacola y nos dejamos lo indecible en publicidad. Si un grupo de personas mueren intoxicadas por la cocacola y sale en los periódicos, todo ese dinero de publicidad es como si lo hubieras… Leer más »