El drama del drama

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Otra vez ese frase, «el drama del paro».

Es el titular «coletilla», la frase de ascensor.  Se ha visto en sumarios, escrito sobre imágenes de recurso de colas y  mesas de oficinas de empleo en la pieza de rigor, que parece siempre la misma. En entradillas y subtítulos, pronunciada hasta gastarla en la tertulia del día.

La caducidad de las noticias con las cifras del paro es de un día, como mucho uno y medio. Seis millones, son más, ya no importa.

La prórroga del Plan Prepara es legislar en quemado, necesario sí, pero esquivando a los parados «históricos», supongo que será el castigo  de ese familiar repeinado y egoista que se queda con lo más valioso de la herencia recibida y se niega a pagar el impuesto de transmisiones

Y  el paro no tiene culpables, mucho menos responsables. Sólo víctimas, como un meteorito gordo que cae y que nadie había visto venir, una tragedia natural.  Se despide a destajo, y la CEOE, en un alarde de fantasía, recrea escenarios posibles rebobinando la realidad y añadiendo que: “Sin la reforma laboral, el paro habría crecido aún más

Ana Pastor mantiene, por obra de diarios de corte oficialista, que las reformas son las vacunas definitivas,  pero hay que dejarlas macerar por mucho que sigan cayendo meteoritos, es la consigna de partido.

Fátima Báñez, ese busto parlante,  soltaba esta tarde algo así como: «Ya dijimos que el empleo no se comportará bien este año».

¡Ah!, pues mucho mejor si avisan. El meteorito malo viene otra vez, a saber dónde caerá. El empleo se comporta mal, empleo malo, tras-tras en el culo.

A la mierda ya con eso de «el drama del paro», sobran lágrimas de cocodrilo, imposturas para la prensa y figuras literarias y faltan los resultados prometidos. Esas soluciones definitivas que sus votantes reclamaban como prioridad en su lista de preocupaciones. Aunque igual no les votaron por y para eso.

A lo podrido le han salido costras y el gobierno sigue recetando (previo pago)  papel de lija gruesa como solución.



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Un comentario

  1. blyton 28 enero 2013
  2. Pingback: El drama del drama 25 enero 2013

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