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Cordialmente, váyanse a la mierda

Vivo gran parte del año en una ciudad media del sur, una de tantas con pinta de ciudad,  pero con marcado ambiente de pueblo.

Aquí nunca ha sido habitual ver gente mendigando, ni rebuscando en los contenedores. Tampoco gente esperando a las puertas de los  supermercados la hora del cierre para escarbar en la comida que desechan,  nunca ha sido una imagen cotidiana.

Ahora  lo es.

El sábado pasado volvía de la compra semanal, al fondo de la calle pudimos ver a una persona registrando el contenedor cerca de la esquina de nuestra casa, era una chica de no más de 25 años, de pelo moreno recogido en una coleta, vestía algo parecido a un chandal verde con unas bandas de color naranja y unas zapatillas blancas que ya no lo eran tanto. Sólo algunos peatones le dedicaron una mirada rápida y seria, como el que echa un vistazo al paso a un escaparate.

A medida que nos acercábamos recordé el debate pijo que hizo Buenafuente con el creador de la idea de la campaña  estosololoarreglaentretodos.org. y otros simpáticos invitados  autocomplacientes relacionados con ella.

En la charleta de colegas, entre sarcasmos de manual, se lamentaban de las opiniones negativas, reflexionaban entre mensajes subliminales de “que cojonudos que somos” y otros  más explícitos de “nos han prejuzgado”

Al llegar a la altura de la mujer, una sensación difícil de explicar,  rabia, pena, lástima y vergüenza convirtió el encuentro en un ritual  silencioso, sacamos algunos alimentos de  nuestro carro de la compra y se los ofrecimos, no recuerdo ningún ruido cotidiano de los muchos que se suelen escuchar en la calle un sábado a mediodía en una calle comercial peatonal.

Tras una conversación breve, nos miró sin mirar  mientras los cogía diciendo “gracias”, sólo pudimos acertar a contestarle un protocolario “suerte”.

Mientras le dábamos la espalda volví a  recordar cortes de aquel  debate de Buenafuente y sus amigos, en un intento de justificar varios millones de euros quemados en publicidad evangelizadora. Mientras cargaban contra los críticos, haciendo gala de cinismos de alpargata que sugerían  que los  escépticos prefieren el lamento al optimismo, el inmovilismo llorica a la acción.

Y se me volvieron a ocurrir miles de destinos para ese dinero, ahora tirado a la basura,  cientos de acciones para favorecer la creación de empleo que podrían haber ensayado esas grandes empresas que quieren maquillar ahora su ruinosa reputación social con publicidad sicológica.

Las mismas empresas que  han olvidado dar voz en su campaña a esos otros protagonistas, los que superan el año en el desempleo sin ingresos, los que ya viven con menos que nada, los que lo intentan todo con todo el optimismo que pueden reunir cada día y aún así no lo consiguen. Esos que desaparecen cuando dejan de pagar impuestos.  La pobreza que el marketing y la palabrería hueca quiere negar y que al final acabamos negando todos, hablar de pobreza es ya ser demagogo.

La última paradoja visual se podía contemplar volviendo la cabeza, el contenedor y aquella chica rebuscando dentro hacían un insultante primer plano, con un majestuoso y señorial ayuntamiento progresista al fondo de la calle.

Cordialmente, váyanse a la mierda.

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23 Comentarios on "Cordialmente, váyanse a la mierda"

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Tufo..ufo..ufo
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Tufo..ufo..ufo

Yo tengo mis propias ideas, parece la entrada de una nave nodriza 🙂

3NK1
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Solo puedo decir dos cosas señor Mora. Me ha conmovido y tiene usted toda la razón.

Saludos.

mariajo
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mariajo

Gracias por las viñetas, ¡siempre “to the point”! y millones de millones de gracias por el post de hoy, real como la vida misma…
En mi ciudad de provincias también escenas como esas son ya habituales… Gracias por no haber mirado hacia otro sitio.
¿Podría utilizar tu viñeta y tu post para mi blog -citándote- por supuesto?
Cordialmene, gracias y que “los malos” se vayan a la mierda…

Brotestertor
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Alguna vez dijo, JRMora, o eso creo haberle leído, que con palabras le costaba soltarse o expresarse o un símil de esos. Después de este pedazo de entrada que se ha marcado, ya no se le dejará volver a decirlo, téngalo claro.

La entrada del año.

pardines
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#3 me temo que, desgraciadamente, el pesimismo menos aún.

PD: En Valencia es habitual ver a gente rebuscando en los contenedores o pidiendo en los supermercados, también lo era cuando “España iba bien”» autor: pardines

Piedra Artificial
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Excelente entrada, a veces mirar a otro lado no es la solución.

LuisCarlos
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Vivo en un país en el que secuestraron a una amiga, y como no tenía dinero ni una familia con él, los captores les pidieron “un mercado” para liberarla. Algo como tu carrito completo, el sueldo de una quincena de esa familia.
¿Y sabes qué? Uno dice váyanse a la mierda. Lo digo a diario. Pero al día siguiente te toca caminar las mismas calles, pasar por los mismos contenedores de basura y esconderte o disimular lo poco que tengas frente a los mismos captores. No he conseguido caricatura para eso, amigo.

Fosforo
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Muchas veces estoy de acuerdo con lo que escribes. A veces menos, otras veces más. Pero en ocasiones como esta, solo me queda quitarme el (imaginario) sombrero y suscribir al 100% tu post.

deucalión
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deucalión

Pero señores mios, que la matemática no falla, con un 20 por ciento de paro sólo hay una forma de encontrar trabajo, quitandoselo a otro; en ese caso el paro sigue igual. Además, en un sistema de selección siempre quedan rezagados, en las olimpiadas solo uno puede llevarse el oro, luego la plata y el bronce, TODOS, los demás por más optimismo, ganas, esfuerzo, o lo que sea que pongan, se quedan sin podio. No se puede culpabilizar al parado de su situación, si no hay, no hay. Y esto va a más. (y los emprendores de Somalia, que tal les va?)

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