Hace un tiempo vi en la prensa que uno de estos imbéciles había sufrido un robo, después de enseñar en ese programa una carísima cubertería de plata decimonónica…
¡Desde luego si los tontos volasen…!
La verdad es que yo allanaría esas moradas con premeditación y alevosía, pero no con ánimo de hurto o apropiamiento de bienes ajenos, más bien iría a pegarle dos patás en la boca a algunos de sus propietarios, que bien ganás se las tienen…
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