enero 22nd, 2010

Viñeta de hoy en lainformacion
Ayer un grupo de selectos humoristas e influyentes fontaneros fuimos llamados de urgencia para un viaje relámpago hacia una reunión informativa organizada por el Comunnity Manager del gobierno de EEUU, asàque le advierto desde ya que este es un post patrocinado y pagado por la CIA, por si no desea seguir leyendo.
Nos condujeron por carretera hasta el aeropuerto de Sevilla desde nuestros respectivos domicilios en potentes vehÃculos, no llevaban cristales tintados porque era de noche.
Nos subieron a un avión de Iberia destino AlmerÃa, todo nuevo, la lÃnea y la nave. La antes azafata, ahora auxiliar de vuelo, nos recibió saludándonos en nombre de Iberia y de la Junta de AndalucÃa. Muchos pasajeros gritaron ¡God Save Air Griñán!, por lo que deduje que la cooperación y entrega de los militates socialistas presentes en el vuelo y la administración Obama era total.
Tras un vuelo de poco más de 11 horas pudimos asistir, en un lugar que no se nos permite revelar, a la charla demostración del funcionamiento de una máquina generadora de terremotos desarollada por el gobierno estadounidense.
El militar que explicaba los detalles del invento , que iba disfrazado de respetable padre de familia, nos mostró un Colin Powell Point donde se podÃa ver cómo habÃan ido implementando, durante décadas, bajo tierra todo un entramado de grandes bolsas neumáticas de un material de resistencia sobrenatural.
Estos flotadores subterráneos gigantescos pueden desplazar las capas tectónicas y hacerlas chocar justo en el lugar del mundo donde se desea crear el desastre, para ello basta apretar una pequeña pera de goma conectada a la máquina portátil que actúa como repetidora de sismos.
Pusieron la CNN en un televisor y pudimos ver en directo como, por el efecto del bombeo de la pera, se derrumbaban varios barrios enteros de un pais de por ahÃ,.
Cuando alguien preguntó en qué continente estaba pasando eso, enseguida apagaron las luces y unas majoretttes empezaron a levantar tanto las piernas que se nos olvidó a todos la catástrofe y empezamos a aplaudir al compás de la música.
Tras el breve, pero intenso espectáculo, una chica repartió el folleto que ilustra este texto, junto con una hoja de pedido, muchos hemos comprado la máquina porque nos dieron colacao con pastas y nos daba apuro marcharnos sin comprarles nada a estos muchachos que, aunque llevaban metralleta, fueron muy simpáticos y atentos en todo momento.
De vuelta a casa me invadió el desasosiego pensando en la bronca que me iba a caer cuando la parienta me viera aparecer con otro gadget más.









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