en Viñetas

La ministra que quiso beberse el mar con una cucharilla de café

En 2002 el PP nos colocó la LSSI,  nos prometieron que se trataba de una ley para “regular” el comercio en internet y se vendió como herramienta para disponer de recursos legales para la lucha contra lo malo , la venta de medicamentos falsos o sin receta, las estafas varias y demás blablases chungos que hay en internet, libro de estilo de todo legislador cuando se refiere a la red. Una vez más era “por nuestra seguridad”.

Cada vez que se le mete a mano a alguna ley relacionada con la red es para jalear los demonios, peligros y monstruos que repiten una y otra vez que hay en ella convirtiendo lo peor en el todo.

Recuerdo que por aquel tiempo  muchos nos posicionamos en contra, llegando a cerrar las webs por un día a modo de protesta virtual, se desconfiaba de que se hiciera una aplicación justa de una ley que se supone  nacía para “normalizar” el comercio electrónico. Con la LSSI, la simple inclusión de un banner de publicidad ya te convertía en prestador de servicios, aunque no ganaras un sólo céntimo con él.

“Todo servicio prestado normalmente a título oneroso, a distancia, por vía electrónica y a petición individual del destinatario. El concepto de servicio de la sociedad de la información comprende también los servicios no remunerados por sus destinatarios, en la medida en que constituyan una actividad económica para el prestador de servicios.”

Desde 2002 nada de eso que pretendía frenar la LSSI ha desaparecido.

Esta nueva ley es una segunda vuelta de tuerca a aquella LSSI. Las medidas legales, aprobadas ayer,  para la protección de la propiedad intelectual elevándola a derecho fundamental (para los artistas nacidos artistas) en su aplicación “sólo” añaden el cierre de páginas  a  medidas que ya contemplaba la LSSI, como las multas.

Viñeta afectada por el efecto “ley de Godwin

El cierre de webs – ellos lo llaman como “sólo bloqueo del acceso al contenido”- que alojen archivos con propietario intelectual que denuncie podrán ser cerradas por la Audiencia Nacional en tan sólo cuatro días, pero eso sí  tras el consabido chivatazo de la Comisión de la Propiedad Intelectual, ese chanchullo intervencionista que seguirá siendo la interesada sombra de la SGAE representada por la  Coalición de los cuatro autores analógicos ários.

En un país donde los juzgados acumulan toneladas de montañas de papel con conflictos durmiendo el sueño de los justos, con la promesa eterna de que están informatizando la justicia para agilizar los trámites y aliviar los tiempos de espera, se monta la ley de la prisa en dos reuniones, una medida desesperada más para mantener con vida al caudillo, ya muerto,  de la mafia cultural.

Cuando un político habla de internet no habla de cultura, habla de dinero. Cuando el ministerio de cultura  habla de cultura, lo hace de “Industria”, de la industria de los colegas de siempre. De la que no tiene libre mercado porque su mercado se limita a la subvención y al amparo institucional.

De leyes sé lo justo, puede que menos, pero si el canon ya era anticonstitucional por atentar frontamente contra la presunción de inocencia (permitir a una empresa privada, como es la SGAE, cobrar a todos para beneficio de unos pocos, dando por sentado que todos  copian y acusándolos de “piratas”)  hoy lo es mucho más y aún más estafa que ayer.

Ya no recuerdo cuando fue la última vez que compré un cd o un dvd, puede que haga más de tres años, jamás he bajado una canción o película de los autores esos que gritan pasar hambre. Tampoco he comprado sus trabajos por lo que no ha existido copia privada de su obra.

El sentimiento  de posesión desapareció hace tiempo para ser sustituído por el acceso directo a la reproducción online,  la necesidad de compartir y el libre acceso a contenidos que han creado un nuevo escenario que no ha sido inventado por 10 o  100 webs de descargas como negocio.

El cierre de estos sitios no cambiará nada, sólo confirma que internet, como medio, es un enorme  grano en el culo de los autores rentistas, las mafias culturales monopolistas y la casta política que quiere controlar y manipular todo canal de información.

Estoy ansioso, que llegue ya el verano, quiero ver  esos cierres o bloqueos de páginas para reirme de la cara que se les queda a los de la mafia cultural cuando vean que sus ya abultados beneficios no crecen.

Y aunque tampoco puedo evitar sentir cierto ambiente de seguidismo por impulso con esto del asunto  #manifiesto, que empieza a sonar como un simple “no me toques internet” y  con demasiados debates alejados del problema de que haya un organismo gubernamental, político y con intereses para unos pocos que haga de policía cultural previa al proceso judicial, en muy pocos días han cambiado muchas cosas.

Si ayer para declararse autor había que hacerlo “humildemente” ahora todos se confiesan autores. Y es que en internet, de una forma u otra, todos pueden serlo pero, como ya sabemos,  esto nada tiene que ver con el éxito de su obra, el dinero que reciban o deban recibir  por ella o la cantidad de aplausos que consigan coleccionar.

Pero los de la ministrada de justicia y cultura no hablan ni de cultura ni de justicia, ni de internet,  porque no tienen pajolera idea de cómo va mutando. Hablan de empresas, de dinero y de apuntalar la crisis de unos pocos que han visto en el chollo de pedir  rescate al gobierno una salida a su inmovilismo rentista.

Y Ángeles González-Sinde pasará a la historia por intentar beberse el mar con una cucharilla de café.

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20 Comentarios on "La ministra que quiso beberse el mar con una cucharilla de café"

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edhelday
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edhelday

Ah si, ahora si te he entendido. Totalmente de acuerdo con tus dos últimos comentarios: la manera como se aplica el canon no es justa, otro ejemplo es tener que pagar canon por el DVD donde almacenamos las fotos de las vacaciones.

Pero aún así, estaría de acuerdo con el canon con tal que no nos criminalizaran llamando ilegal a la copia privada de la que sacan el canon, pero la industria de contenidos sólo admite como copia privada la copia que nos hacemos de nuestro original, llamando ilegales a todas las demás (lo cual es falaz y torticero). Por esto pienso que el canon es un timo.

Este concepto de copia privada se extrajo de otra figura que no tiene nada que ver: la copia de seguridad, que efectivamente es la copia que nos hacemos de nuestro original y que se aplica exclusivamente al software, el cual esta expresamente excluido de la copia privada.

edhelday
Visitante
edhelday
De lo que trata mi comentario es de que la imposición del canon no viola la presunción de inocencia porque no perdemos la inocencia por ejercer el derecho a la copia privada, ya que es algo absolutamente legal. Delictivo tendría que ser cuando nos (des)informan por la tele acerca del tema de las “descargas ilegales”, (además suelen meter imágenes del emule bajando, u otros programas ripeando CD’s, para que lo interioricemos como “ilegal”, cuando tendríamos que vender la copia para que lo fuera) Por eso lo que me solivianta del asunto es que decir que el canon atenta contra la presunción de inocencia, en el fondo equivale a tildar como delictivas las descargas y la copia privada. Y eso sí que no. Otra cosa es estar o no de acuerdo con el canon tal como está planteado, que no es mi caso, especialmente con la forma como se reparte. En cuanto a las copias de tus viñetas, si me las descargo para uso personal no lucrativo ni colectivo, (como imprimir una de ellas para hacer un cuadrito para mi casa) sería copia privada y tendrías derecho a cobrar canon por ello. (aunque no tengo idea de si tendrías que pedirlo… Leer más »
edhelday
Visitante
edhelday
Quiero citar unos párrafos del libro de David Bravo “Copia este libro” que vienen muy a cuento acerca de lo que dices del canon. Mucha gente comete el mismo error que tú. De hecho este comentario lo he puesto antes en otro blog, donde ocurría lo mismo: “Algo realmente desesperante de los fanáticos de la propiedad intelectual es que defienden el canon al mismo tiempo que criminalizan las copias que lo generan. El canon está gravando el ejercicio de un derecho, el de copia privada, y no compensando la comisión de una ilegalidad. Pero ellos lo quieren todo. Cobrar e insultar a los que les pagan. Quieren considerar piratería las copias de internet y, al mismo tiempo considerarlas copias privadas para imponer un canon a los discos duros o a las líneas ADSL. […] El doble discurso que por un lado cobra el canon pero por otro persigue o disfraza las copias que lo remuneran, ha hecho caer a muchos en el error de creer que se paga una especie de multa por adelantado. El derecho a la presunción de inocencia es lo que reclaman los que han terminado por convencerse de que las copias para uso privado no son… Leer más »
Angus
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Todo lo que expones tiene mucho sentido. Me gusta lo que he leido.

Havoc
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Muy acertado todo lo que expones.

Y añado sólo esta reseña de David Bravo en Copia este libro:

“La piratería es hija de un sistema que ha condenado al hambre cultural a la mayor parte de la población. Esta censura del siglo XXI en la que se ha convertido el precio, es la mayor promotora de la subversión que supone la copia. Cuando los excluidos han conseguido acceder a avances tecnológicos que les daba entrada en un círculo reservado a una élite, el poder económico ha reaccionado con la táctica del miedo, el engaño y el coscorrón.”

gruncho
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Pasará a la historia sin una frase ni ná !

Txangurro
Visitante

bravo. sobre todo esto me ha gustado:

«Cuando un político habla de internet no habla de cultura, habla de dinero. Cuando el ministerio de cultura habla de cultura, lo hace de “Industria”, de la industria de los colegas de siempre. De la que no tiene libre mercado porque su mercado se limita a la subvención y al amparo institucional».

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