diciembre 16th, 2009

Un par de dÃas desintoxicándome un poco de la red y me encuentro un mundo que se da patadas, hostias y se arroja catedrales italianas a la jeta. He estado en otras vainas que, aunque no parezcan trabajo propiamente dicho, me resulta inevitable despreciar.
He contestado a 13 preguntas que ya he devuelto a Lluis Muñoz, un estudiante de 2º de bachillerato de Barcelona que ha dedicado su trabajo de investigación al humor gráfico, buena idea.
Casi al tiempo he contestado a Patricia, que en nombre de un grupo de estudiantes de periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid, pedÃa tres viñetas para publicar en un periódico impreso que están maquetando para una asignatura.
Además, también en enero, este cartel ilustrará un curso sobre drogas que organiza el Dpto. de Ciencias Sociales de la Universidad Pablo de Olavide en Dos Hermanas (Sevilla)
Sin dejar enero,  se inaugurará una exposición durante los últimos dÃas de ese mes, la expo aún no tiene ni tÃtulo. Será una selección de 85 viñetas en el museo del Cómic de Calpe (Alicante), cada vez que tengo que seleccionar garabatos aparecen dos dramas, encontrarlas y decidir cuales exponer y cuales no. Para rematar aún tengo pendiente un texto para el folleto catálogo de esta exposición, siempre me pareció de una petulancia apestosa escribir sobre uno mismo , nunca he conseguido hacerlo. Asà que aún tengo pendiente engañar a algún amigo para esa tarea.
Cuando parecÃa que se habÃa acabado la ronda de colaboraciones del mes llegó correo de Joan Sanz ( ilustrador que también le da al humor gráfico), que anda trabajando como grafista en la Fundació Tam-tam y está maquetando un boletÃn del Centre d’Estudis per la Pau JM Delà s, se trata de una publicación para subscriptores de una ONG llamada Justicia i Pau, en ese número aparecerá una viñeta sobre los piratas de Somalia que me pidió porque le cayó en gracia.
Esta vez me morderé remporalmente la lengua sobre la forma de pedir de algunos, incluÃdas ONG´s , pero ya me desahogué con Joan por teléfono
Y algo que no falla, me vuelvo a prometer seriamente ponerme a catalogar las viñetas por fecha, nombre y/ o temática, cosa que sé que jamás haré.
De todas estas tareas que voy dejando en el banquillo, aún siendo colaboraciones que roban mucho tiempo, descubrà hace tiempo que son semillas valiosas, algo que creo que todo dibujante deberÃa hacer es atenderlas con mimo. Porque más allá de un cartel, revista o una camiseta, cualquier copia de la cosa donde se imprima deja una muy agradable sensación y es que un dibujo ha servido para algo o alguien.
Pero cuando parece que el trabajo va remitiendo para volver a una rutina más o menos razonable siempre sucede lo mismo, de la nada aparece otra pelota de cosas que se han ido quedando rezagadas y vuelta a empezar.
Y no sé si será por la cantidad de noticias sobre violencia macarra, dictaduras, represión y gritos que siguen apareciendo, pero empiezo a creer que cuanto más leo, menos ganas tengo que decir nada sobre determinadas supuestas realidades, pero algo habrá que dibujar…









Añade tu comentario
Este post tiene un trackback