diciembre 11th, 2009

No sé si la fascinación por lo barato, casi gratis o a coste cero es algo muy mediterráneo, local o universal, no tengo claro del todo si estas habas se cuecen por todo el mundo.
Pero está claro que aquà somos capaces de llevarnos más de 100 paraguas en 25 segundos o amontonarnos por una miserable muestra de colonia, incluso hacer colas kilométricas para comprar pizzas a un euro.
Todos pagan: pagar por ver la tele pública
Recuerdo la cara que se me quedó cuando estuve en Inglaterra viviendo durante un tiempo y la persona que me alojaba me dijo que allà se pagaba un impuesto por ver la televisión pública.
Y asà es, se trata de una mensualidad, de pago obligatorio, que autoriza a ver la tele pública, en todo el tiempo que estuve allà no encontré noticias de movilizaciones, quejas o debates sobre esto de pagar por ver la tele.
El simple hecho de poseer un aparato de televisión obliga al pago de esta licencia y parece que se escanea el espectro a la búsqueda de antenas para controlar a los que se escaquean
Te envÃan cartita de aviso y si no das señales de vida, es decir no pagas, recibes otra en la que te avisan de que has de demostrar que no tienes en casa aparato de televisión u otros dispositivos capaces de recibir la señal de la tele y en caso de no contestar a esta segunda carta te pueden encalomar una multa importante.
Además parece que cuando compras una TV los datos de tu DNI son enviados a la entidad que gestiona este “impuesto/canon” y ya te tienen fichado, eso sÃ, tienen la “sensibilidad” de hacerle descuentos a las personas sordas y ciegas pero tampoco se salvan de soltar la pasta.
Dejando a un lado la calidad de la televisión del paÃs tal con respecto al pascual no deja de ser otro canon colado con calzador, ahora que aquà la televisión pública va retirando la publicidad que nadie se extrañe si algún dÃa nos acaban colocando un impuesto similar, además de lo que se nos comen en los impuestos conocidos, para aliviar su eterno déficit.
Pero demos un salto de continente para recordar un sistema de venta/distribución ya conocido por casi todo el mundo.
Algunos pagan: nadie te cobra el periódico
Asà son las máquinas expendedoras de diarios en USA, donde los pobres son pobres en serio, una caja abierta de donde agarras el diario y dejas lo que cuesta sin que nadie controle esta operación. Y no parece funcionar mal del todo.
O se supone que allà los diarios ya han superado el escollo de la financiación o entraron hace años en una sosegada competencia dando al lector (a todos) la confianza y valor que merece intentando llegar a más y más gente.
No hace falta pensar cuanto tiene que cambiar nuestra mentalidad ni preguntarse cuanto dinero encontrarÃamos en la caja de esos inventos expendedores de periódicos si se pusieran en nuestras calles al terminar la jornada, si es que la máquina continúa donde estuviera instalada, claro.
Compartiendo algunos gastos: monedas en P2P
Este es uno de los ejemplos que más me hizo pensar.
Aún sigo buscando, es algo que vi o lei hace algún tiempo pero ahora ni lo encuentro ni recuerdo dónde (si alguien tiene alguna una pista que la suelte)
En EEUU, no recuerdo en qué estado, hay algunas tiendas que tienen sobre su mostrador unas canastillas con monedas.
El comprador deja en esa canastilla un poco la calderilla del cambio de su compra y cualquier otro cliente puede usar las monedas de ese mismo canasto si le falta algo de chatarra para pagar su compra.
El sistema funciona, los clientes le dan gran valor a ese dinero de todos, es un auténtico p2p de monedas donde todos suben y todos bajan en curioso equilibrio.
De todo esto saco una única conclusión, que se puede modificar la economÃa de lo cercano, podemos crear sistemas alternativos y comunitarios que consigan mantener pequeños mercados “propios”.
Si los pÃcaros lo consiguieron, los que no lo son también pueden, porque espero que seamos más…












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