diciembre 4th, 2009

En la imagen un sobre de votación
Empecé escribiendo un resumen del “ManifestGate“, pero hay tanto ya escrito y tan rumiado que he acabado con saturación del 15, mucho se ha hablado y se seguirá hablando de “la industria cultural”, de autores, de sus derechos, de artistas, menos artistas y el P2P.
El discurso victimista en el ambiente cultural no es un recurso demagógico, ni un teatrillo comercial, es el eterno muerto en la nevera de una mayoría en muchas ocasiones invisible.
Es la prueba evidente de que la cultura se mercanitilizó desde lo institucional y mató hace mucho tiempo cualquier intento de creación de circuitos verdaderamente independientes y autogestionados, esos que hace décadas parecían querer florecer . En la red con tanta pluralidad, paz, amor y libertad, independencia y pose de transgresión tampoco hemos acabado de encontrarlo.
Para dedicarse a intentar ir tirando con cualquier tipo de contenido en la red hay que dedicarse a otra cosa en la “vida real“
No han sido pocas las veces que he estado a un clic de chapar esto, mandar a la mierda todo el chiringuito y buscar un empleo.
Uno de esos empleos de los que tanto hablan los que lo tienen y del que creen ciegamente que es la única alternativa digna para vivir. Esos trabajadores puros están convencidos de que pagan el sueldo a esos idealistas vividores, bohemios que no madrugan y que trabajan produciendo artículos de ocio en sus ratos de ocio.
Ayer sólo la música y el cine fueron cabeza de cartel, pero sólo se ha hablado de los del cine subvencionado y de los de la música alimentados todos por la extorsión y el diezmo del canon robando al resto de mortales para beneficio de unos pocos. Eso tiene un nombre: desigualdad, fomentada por el estado.
Además ya pensaban en hacer las veces de jueces para ir cerrando páginass para proteger ese “abuso”a los mismos pocos. Y ahora a recular. Lo que más risa da son las excusas para la rectificación, seguro que para pillar impulso.
Tiene toda la pinta de un “si cuela , cuela” pero sobretodo se ve la terquedad de no querer entender que la red crece por su cuenta.
Esos mismos han hecho del © un arma ofensiva, alargando demasiado las herencias de los derechos, con persecuciones injustas y fomentando la especulación, son los que han provocado la ruptura, han metido a todos en un mismo saco, son estos los que nos han dividido. Nunca he criminalizado el uso del © pero hoy he acabado harto de posturas monolistas, impositivas y cerradas.
Los creadores y cómplices del canon han terminado de cargarse lo que llaman “industria cultural”.
Durante todo el día de ayer se ha hablado de la cultura, de la universal y de la divina, de la necesidad de facilitar su acceso pero nadie ha quiso lanzar un guiño cómplice a los creadores que se desayunan adversidades y siguen adelante aunque no tengan ayuda de ningún tipo y el tropezón a tragar sea cada vez más gordo, ni de los que abandonaron, porque esos ni siquiera son considerados parados.
Mientras seguía la reunión de nuestros autoproclamados no representantes oficiales, recordé risueño varias veces esta viñeta:

Se ha propuesto que se busquen nuevos modelos para vivir de lo que se hace en la red, se supone que en ello andamos y les aseguro que cada día se prueban más ideas.
Desde libros, exposiciones conjuntas, revistas, propuestas de publicidad presentada de nuevas maneras, integración y camuflaje de imágenes en elementos cotidianos varios, juegos, concursos, colaboraciones externas con formatos diferentes, y recordando el clásico mendigar de donaciones… incluso voy abandonando muchas veces los lápices para currar en empresas de gestión cultural haciendo de miserable intermediario o de cualquier otra cosa como cuaquier otro intruso sin experiencia pero que al menos esté ligeramente relacionada con mi actividad.
Ahora mismo estoy practicando juegos malabares con antorchas.
No, la cultura (sea lo que comprenda esa cosa ambigua) no es gratis, no lo son las herramientas para acceder a ella ni las que se usan para producirla, puede que a alguien le parezca injusto pero algo debe quedar para el mantenimiento de la actividad y del que decide hacerla, a ser posible en vida, que por cierto, también es un derecho fundamental.
Pero en internet hay demasiados vendedores de corbatas hablando de “modelos de negocio”, de un negocio que creen que es el de Los Rolling Stones.
De momento ideas de producto muchas, pero para hacerlas viables y sostenibles poca novedad se encuentra, casi todo acaba en simples adaptaciones de los modelos físicos habituales: venta a la pieza, suscripciones o micropagos. Puede que el nuevo modelo que estemos buscando no sea de negocio sino de comprador. Seamos justos cuando haya que serlo también con los que intentan abrirse paso y convertir lo que hacen en su espacio en su sustento.
Muchos trabajadores de esa supuesta industria cultural son puros y simples artesanos, unos de la palabra,otros del código, del tablet, de la piedra o el bronce, de la risa o del llanto, son otra parte más de eso que llaman “tejido” y no todos pueden, de la noche a la mañana, convertirse en conferenciantes, gurús, divulgadores, hombre orquesta, expertólogos o monologuistas.
No son ni más ni menos necesarios que un fontanero y aún no he visto a nadie insultando fontaneros, salvo cuando no hay forma de encontrar uno libre.
Así que hoy no tengo ningún nuevo modelo de negocio, pruebe volviendo mañana a ver si ha habido más suerte.
Para hoy hay convocadas concentraciones en todas estas ciudades, como siempre recordar que no se puede asistir sólo abriendo Google Street View en casa, es más fiable darse una vuelta en persona.
Y hoy vuelvo a la licencia Creative Commons. Era un muy buen día para hacerlo.











Añade tu comentario