Diciembre 1st, 2009

Los gastateclas de los fururkus pasamos gran parte de nuestra existencia “editorial” criticando a degüello los contenidos de los medios “tradicionales” y la forma en la que cocinan la información que nos sirven.
Los plumillas que ocupan los puestos más bajos de la pirámide, y que comparten sus opiniones por la red, son los únicos que estiran de vez en cuando el pescuezo para debatir, rebatir o mostrar algo de autocrítica.
En muchos casos o se encaja mal o se hacen editoriales sordas a los que consideran una legión de intrusos de butaca, lenguaraces digitales que pidan rectificaciones o cualquier viraje sucio de su “raya” editorial, pero finalmente es como soplarle a un huracán.
Enseguida se apela a la credibilidad y al prestigio personal de algún periodista en concreto o se tira de corporativismo primario y de fallos humanos (multitudinarios), reacción que hace que nada cambie en el conjunto.
Cuando los medios empezaron a cacarear un supuesto giro de acercamiento hacia sus audiencias presentaron sus propios “defensores del lector” e hicieron otros pequeños gestos de cara a la galería, algunos creyeron que algo estaba cambiando.
Como muchos tienen la sensación de que todo esto son críticas gratuitas he pensado en ofrecer la crítica gratuita.
Sería un buen ejercicio que los espacios de opinión de los medios pudieran ser ocupados por críticas hacia el propio medio, es más, creo que cada medio debería tener al menos un autofrancotirador.
Me ofrezco a cualquier medio generalista con versión digital para escribir en un blog, dentro de su medio, sabiendo de entrada que no van a aceptar que nadie les saque los piojos en casa.
El asunto sería sólo durante un mes y de forma aperiódica, criticando abiertamente su línea editorial o sus formas en el tratamiento de noticias concretas.Todos los temas serían de libre elección y desde una visión puramente personal.
Me da igual hacia dónde dispare el medio que acepte la propuesta, del color que sea o del pie que tropiece, bastará montarlo con el título que he pensado y presentarlo desde la página del propio medio para que se conozca su existencia.
Como no quiero vender nada me ofrezco a firmar con seudónimo, no quiero dinero (tampoco es que se estiren ustedes mucho), ni enlaces, ni aplausos, ni que se reconozca nada. Sólo quiero hacer el trabajo que ustedes nunca hacen.
La opinión de un fulano anónimo puede no interesarle a nadie, pero no se trata de ganar o perder clientes, lectores o visitas, ofrezco lo que siempre quise leer en los espacios de opinión de los diarios y no encontré.
Sólo es cuestión de que se dejen tirar las piedras a su tejado por un tiempo, igual les resulta saludablemente rentable.







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