octubre 15th, 2009

La corrupción es como el niño del anuncio del Colacao, superado al asco que nos produce acaba enterrada en parodias y chistes.
El niño del anuncio de Colacao da mucha grima, pero los fieles al Colacao ni se plantean pasarse al Nesquik, única alternativa que reconocen como rival estos adictos al chocolate en polvo.
La Ley de Godwin hace acto de presencia y no pasan diez minutos para que el niño del Colacao tenga su más que merecido repuesto.
El sustituto de Ricardo Costa escribió un adolescente y maloliente artÃculo de opinión negando el holocausto en 1979, era la época en la que este pepero emperador apenas tenÃa 17 primaveras.
Las máquinas polÃticas de remover mierdas de ambos bandos están ya trabajando a tope para espulgar cualquier despojo usable que vuelva a desviar atenciones construyendo mil escaramuzas periféricas que nos mantengan entretenidos.
Asàseguiremos teniendo al mismo ejército de niños del Colacao eternamente enfrentado a los del Nesquik mientras los grumos de la corrupción vuelven poco a poco a formarse en cualquier trastienda. Hasta convertirse en tropezones gigantes.
Currao, currao…











Añade tu comentario
Este post tiene un trackback