Mayo 1st, 2009

Pues sí, algunos tienen algo que celebrar. En pleno 1 de mayo empiezo en un nuevo trabajo.
Lo que en principio a más de uno le podrá parecer un post desde el ombligo, para mí es mucho más por lo que representa, es la historia de un comentario con final feliz. A veces pequeñas acciones devuelven agradables sorpresas.
Todo dibujante de viñetas sabe lo que se siente cuando se envían dibujos, a diarios, revistas y otros soportes y no se recibe contestación.
En el mejor de los casos se recuerda al menos la alegría inicial de encontrar una carta en el buzón (antes se enviaban esas cosas ) con el membrete de esa revista o diario al que habías enviado tu portafolio con la esperanza de que te admitieran como parte de la plantilla, publicar, trabajar.
Pero al abrirla encontrabas otra de esas respuestas tipo, frases idénticas a las que llevabas recibiendo durante años de muchas otras publicaciones y sólo quedaba el consuelo del “menos es nada” y la ilusión del próximo envío pasados los momentos de derrota, a la que acababas siendo inmune.

Ese comentario de febrero, tan breve como informal en el blog 233grados recibió una respuesta positiva tres días después de haberlo dejado, una semana más tarde tuve un momento de felicidad y aunque aquel día no pude contarlo (las ilusiones las carga el diablo)
Aquel día ya había cerrado el acuerdo con el ellos para la publicación de una viñeta semanal durante un año en lainformacion.com de Dixi Media en la que trabaja más de un buen colega de los que andan instalados en internet.
Enseguida recordé la ilusión que me provocó en el pasado la firma de lo que fue mi primer contrato serio y formal, uno de verdad, el que rezaba mi nombre como dibujante de viñetas en el ya desaparecido El Correo de Málaga
Mucho han cambiado las cosas desde entonces, sobre todo que se puede decir que gracias a estar en la red y a arriesgar a querer divertirme y trabajar en ella como territorio silvestre me ha permitido dar otro paso más hacia eso que siempre he querido hacer.
Y quiero permitirme esta licencia aunque sea sólo por hoy y por un rato, la de alegrarme por cruzarme con alguien que acepta el compromiso de publicar viñetas.
Alegre de no haberme quitado las orejeras ante los pesimistas crónicos y los que no apuestan por nada ni por nadie.
Alegre de todas las equivocaciones, risas, cabreos, mordeduras de lengua y también de las salidas de tiesto que he dejado por aquí más de un día y que espero seguir dejando.
Satisfecho de lo aprendido, de haber hecho esfuerzos por intentar olvidar igual de rápido éxitos y fracasos, alegre de haberme atrevido a arponear a aquellos tiburones con pinta de emprendedores que prometían oro pero recordando por encima de todo eso a todos y cada uno de los que dejaron una palabra de ánimo o me ayudaron sin ansias rédito.
Alegre de seguir intentado aprender a saber decir no cuando es necesario , a callar pero sólo lo justo cuando toca y también de las colaboraciones convencidas.
Ahora, acostumbrado al ambiente personal del blog, sólo me preocupa un poco no tener nunca la sensación de publicar “fuera de casa”. Tampoco tengo claro, ni me inquieta demasiado, lo que durará esta aventura que comenzó con un simple comentario.
Lo único que tengo claro es que el arma más potente que se puede uno echar al hombro para dedicarse a esto del garabato, es tener siempre la mochila grande bien cargada de independencia, por mucho que pese, y que te acompañe allá donde haya que dirigirse.
Desde hoy, todos los jueves se publicará una viñeta en lainformacion.com, que además, muy pronto, estrenará su sección dedicada al humor, un espacio más que necesario en tiempos de sustos y caretos largos.
Y espero puedan perdonar la auto-fellatio de hoy, no todos los días puedo contar cosas así.







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