abril 17th, 2009

Antes de empezar a soltar sapos y culebras añadiré el disclaimer ese de los cojones que más de uno casi pretende obligar a que se añada , por hoy le voy a volver a darle el gustillo a esos marujos obtusos que pueda llegar a creer que han forzado estas explicaciones.
Disclaimer: esta cosa tiene 1374 entradas y ninguna de ellas ha sido ni pagada, ni escrita a dictado por encargo, patrocinada, vendida, alquilada o cualquier otro formato pestoso que pueda imaginar su mente enferma.
Se inaugura la pasarela de sapos y culebras 2009.
Aunque estos dos comentarios no son los que provocan la estampida de sapos y culebras ya que doy por hecho que su autor, sabedor de que lo iba a encajar como una invitación y provocación para entrar al juego del intercambio ocioso de cinismos.
Pero sàson una muestra de la boberÃa de esos que nunca sabes si bromean, se aburren y cuando no tienen nada mejor que decir se inventan un “escandalito” para generar ruido de unos minutos basado en asuntos más que trillados pero que aseguran risas.
Sobre lo que opino del coñazo de los vendedores e intermediarios cansinos de la publicidad en internet, que ahora empiezan a arrimarse mucho a los blogs ya lo he dicho casi todo, pero me queda algo que me apetece eructar.
Somos unos auténticos cabrones egoistas, podemos estar visitando un blog que nos gusta y leyéndolo durante años y no se nos ocurre hacer un miserable clic en un anuncio, las cifras cantan, ni siquiera nos lo planteamos como agradecimiento callado excepcional como ayuda o premio al contenido de ese dÃa.
No importa que todo eso lo pague Google y que no nos cuesta absolutamente nada hacerlo y que ni vamos a comprar nada no vayamos a leer esa publicidad, ni leches.
Me parece razonable, es una opción más entre las muchas disponibles.
Lo que me parece hipócrita y absurdo es que más de uno sólo viendo esos anuncios, por muy discretos que estén colocados ya den por hecho que “estás entregando el esfinter”, “haciendo negocio” y encima se rebote.
Estos me recuerdan al cliente habitual del bar, el borracho diario y fijo de la casa, que siempre acababa increpando al camarero que le aguanta cada noche y carretones cuando está colocado hasta las cejas y al recibir la cuenta suelta eso tan gracioso de:
“¿Tú que es lo que quieres?, ¿hacer negocio conmigo? (léase con tono botellón avanzado)
Pero es que luego están los que rizan el sapo y si eres astronauta y hablas de tu último viaje a Saturno se enfadarán y te harán saber su malestar de sentirse decepcionados, no ya sólo por el autobombo, además por el “spam”.
Ya hay que ser muy tonto del bote para no saber distinguir un espacio personal de un tradicional tenderete de mercadillo, un panfleto del Miedomarkt, la cosa de un Chupa-Macs o del sitio de un charlatán dospuntocero dispensando crecepelos.

Spamtapájaros español haciéndose el sueco
Si aparece el gurú de turno, cansino hasta el vómito, barbilla en mano y saca sus sentencias condenatorias contra los que escriben post´s patrocinados se le escupe por gilipollas (y me sumo al esputo) pero luego se le baila la fiesta aunque camufla de nuevas tecnologÃas la tienda de tomates con usb de su primo de Móstoles.
Los blogs personales no hacen dinero por el simple hecho técnico de ser lo que son, no vengan con chorradas.
Por esto y por algunas otras cosas que dejaré para otra edición de la pasarela de Sapos y Culebras, desde hoy esto ya no es un blog, es más, nunca lo fue.
Es un Fururku personal, considérense avisados.









Añade tu comentario
Este post tiene un trackback