Calma chicha



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Hoy mientras escuchaba la historia de una persona cercana  me ha hecho recordar algo que leí hace poco.

La historia, no es nueva, tampoco será la más cruel, pero a ver quién tose con la que está cayendo.

Esta persona, a punto de cumplir dos años de antiguedad tras trabajar con distintos contratos en su trabajo y cuando se acercaba el momento, por ley, de pasar a ser empleada indefinida fue llamada por su empresa para ser sometida a un aberrante cuestionario.

Una de las preguntas fue si tenía en mente tener hijos,  esto al amigo empresario y jefe le preocupaba ya que, tal y como  le explicó, una anterior empleada le causó molestas y costosas bajas por maternidad.

Pregunta que no se suele hacer nunca a un hombre.

Este chantaje es un delito, por muy subliminal que se cometa y no creo que el ministerio de igualdad tenga un ejército de inspectores de incógnito desplegados en las empresas de estos delincuentes de la nómina.

Si ya de por sí esta pregunta  es una asquerosa intromisión  en aspectos privados de la vida de  cualquier persona,  no crean que se quedó ahí el asunto. El ejemplar empresario envió  esta persona a una ETT (empresa de trabajo trapicheo temporal) para que conociera las nuevas condiciones para la renovación de su contrato.

Al ser contratada por una nueva empresa, para hacer el mismo trabajo, en calidad de lo mismo y  en las mismas instalaciones en las que lo venía haciendo  hasta ahora, perdía toda posibilidad de mejora laboral y todos los derechos asociados a ese cambio merecido en su contrato.

Y aquí debo parar de recordar detalles de su relato de este caso de terrorismo laboral porque esta persona mandó a esa empresa y a su terrorista que tiene por gestor a la mierda.

Finalmente ha podido irse al paro por despido gracias a la «benevolencia» del caníbal de embarazadas. Y alguien puede pensar que esto sucede con crisis o sin ella, en ese caso, mucho peor aún.

Las empresas de trabajo temporal, que tan odiadas fueron en una época no tan lejana y que incluso fueron declaradas empresas «Non Gratas» por algunos ayuntamientos de distintas izquierdas  para advertirles que su instalación en sus municipios no era vista con buenos ojos parecen haberse olvidado, pero parece que con la crisis empiezan a recuperar su terreno para volver a practicar el vampirismo y el buitrerío al olor de nuevos cadáveres.

Eso del  INEM,  actuales servicios de empleo, una vez transferidas competencias a las distintas autonomías, son un derrumbre, un vertedero de parados donde se apilan entrevistas y papelotes. El monumento a la fila humana. Simples oficinas con colas prehistóricas para generar estadísticas intoxicadas.

Si bien hay un evidente bombardeo de noticias relacionadas con la crisis, se ha abierto un injusto campo de batalla subliminal montado por los negacionistas «inocentes».

Los hay que no saben, no quieren o no pueden ver que, lejos de querer alimentar dramatismos innecesarios, la situación es jodidamente peligrosa, aunque algunas empresas lo quieran adornar con  «solidarios» y optimistas anuncios interesados.

Cientos de personas altamente cualificadas acaban en manos de profesionales del empleo, que han hecho del desempleo de otros su propio empleo y ven como todo acaba en cursillos, charlas, consejos, filosofías y reciclajes como si de la noche a la mañana se hubieran convertido en trabajadores vírgenes.

Con la crisis ha llegado el terrorismo laboral más descarado, podemos capearlo con cinismos, sutilezas, chistes  o partidos de fútbol pero escuchar que ya hay gente que hace llamamientos a manifestarse contra los sindicatos, que se inyecta dinero a los que se lo reparten a sacos en intereses apretando el endeudamiento, que se hable de rescates para ricos, ahora un poco menos ricos y que encima haya que sonreir… es el peor chiste jamás contado.

Y los que gobiernan siguen felices de sentirse arropados por la plebe sectaria, borrega y partidista, por las fuerzas vivas embalsamadas y el inmovilismo del silencio de eso que llaman diálogo social. Todo entre una calma chicha, muy chicha.

Cuando la cosa pete y a los que líen el taco vuelvan a llamarles  antisociales, grupos radicales, minorías violentas o comunistas trasnochados, deberán disculpar que recuerde este tan odioso y ombligista: «ya lo dije yo»



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4 Commentarios

  1. enrique 2 marzo 2010
  2. Txangurro 2 abril 2009
  3. cyberfrancis 2 abril 2009
  4. Yoriento 1 abril 2009
  5. Pingback: chuenga.net 1 abril 2009

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