Marzo 20th, 2009

No veo el momento de poder tirar el televisor al verteledero, el mío es un dilema muy jodido, en casa la mitad de los integrantes de la familia quieren verla.
Finalmente acabo recluído, más bien exiliado, en otras habitaciones entre papelotes y plastidecores, engañando al cerebro con unos cascos para poder escuchar cualquier podcast que no hable de cacharritos o escuchando alguna sonido que parezca música, pero en muchas ocasiones me acaban llegando los ecos de los eructos a los que los del verteledero llaman programas, a algunos hasta tienen el descaro de denominarlos informativos.
¿Y quién soy yo para negarles su voluntad de asistir a todos los peores teatrillos audiovisuales incluídos las mierdosas investigaciones de María del Monte y de otros conductores de otros programas castrojos sobre la búsqueda de Marta del Castillo en Canal Sur? (la televisión de todos los andaluces del planeta Marte)
La última ha sido contactar con dos reputados forenses, muy puestos en la fauna que hace acto de presencia durante las distintas fases de descomposición de los cuerpos muertos que aparecen abandonados, habitualmente, en los vertelederos para conseguir un anticipo público de todos los detalles del tan esperado cadáver.
El adelanto del gusano, mezquindades exclusivas.
Canal Sur es una una gran maruja con rulos amarillos de la tienda del “todo a cero coma algo”, con delantal de manchas de aceite regastado, tripas de plástico, zambomba de deje y locuciones a voces.
Pero que mal huelen los vertelederos cuando sube la temperatura de la basura…








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