marzo 14th, 2009

Me aventuro a asegurar que no hay persona que mantenga un blog personal de actualización diaria que no haya pensado en algún momento en cerrarlo, abandonarlo, aparcarlo o en rebajar el ritmo de publicación.
Al final no es muy diferente a como cuando anuncias que vas a dejar de fumar, enseguida aparece alguien salido de ningún sitio para decirte: “volverás”
Cualquier expresión pública, sea en el formato que sea, no es más que la exposición de un estado de ánimo y en el caso de un blog de humor, aunque no siempre sea de humor de ese de gastar mandíbula a carcajadas puede que mucho más.
Por más que se pretenda mirar hacia otro lado, a día de hoy, el panorama laboral no contibuye a recuperar el optimismo y por mucho que queramos negarlo esto genera cierta angustia ante una más que segura y larga espera en la más completa incertidumbre.
Hace tiempo que tengo también la sensación de que las ideas necesitan y piden respirar, que la actualidad caduca cada vez más rápido, que se repiten las mismas canciones, algunas demasiado rancias y yo con ellas.
Que el desánimo quiera comerme el terreno es una contradicción cruel, justo ahora que es cuando voy dando pequeños pasos pero firmes y silenciosos, algunos de ellos hasta dejan una agradable sensación, con el fin de poder seguir haciendo esto como profesión y poder vivir más o menos de ella además de poder divertirme y si se da el caso divertir a alguien.
Mucho (demasiado) se ha hablado sobre el agotamiento y muerte de los blogs o de los cerebros de las personas que los hacen.
Tanto si estás en esta espiral o si ya venías de una espiral de publicación anterior, todas estas declaraciones lloricas, para muchos, se acaban esfumando en unos días, a veces en unas horas.
Todo nos parece menos grave al día siguiente, pero eso será mañana.











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