en Viñetas

La cara de parado

parado

Viñeta de 22 de marzo de 2006

Una mañana te miras al espejo y ves que te ha salido cara de parado.

Pero claro, no tener empleo no es una excusa para pasar directamente a la inactividad y tirarse a la vida contemplativa, así que para estrenar  el primer día como espectador pasivo del esfuerzo laboral del resto de los vecinos, nada mejor que salir a la calle.

Lo primero que suele suceder es que cuando ya estás en el portal te tienes que cruzar con un conocido que te pregunta eso de:

-Vaya ¿Qué haces que no estás trabajando?

La primera en la frente, como si no tuviera uno cosas más interesantes que hacer que ir a trabajar…

Pero para colmo de males, además de no saber dónde trabaja el individuo este, ni se sabe exactamente dónde vive, ni soy capaz de recordar qué debería estar haciendo este hombre en lugar de estar ahí en mi puerta preguntándome semejante tontería en sustitución del socorrido y neutro “buenos días”

El primer problema que se plantea es decidir dónde ir, en ese momento es cuando empiezas a plantearte volver a casa, total, quizás un poco de búsqueda de empleo en internet… internet es lo suyo ahora.

De vuelta , armado de optimismo y con dos clics en el ordenata ya tienes empleo de media jornada en Oviedo, perfecto.

Viviendo en Algeciras se pone fea la cosa, porque no creo que paguen dietas y desplazamiento, así que lo mejor es registrarse en siete billones de portales de trabajo y sentarse a esperar.

LLega el momento en el que descubres que has perdido dos centímetros de grosor de nalgas de la sentada prolongada y justo ahí es cuando la cara cambia.

Se te va cambiando la cara, tú no lo notas pero la cara de parado existe. Esa cara se te empieza a poner aproximadamente dos semanas después de haber dejado de trabajar, depende del paciente.

Un poco después descubres que el limbo existe, justamente allí es dónde van los parados, también descubres que en el limbo no hay cobertura de teléfonía móvil por lo que los amigos tienen unas dificultades tremendas para contactar contigo.

Sea como sea hay que salir, el trabajo no va a venir a casa a buscarte, dicen.

Así que cuando has salido siete tardes por el barrio, a la de ocho decides pararte en un bar, porque claro, no vas a estar todo el día dando vueltas porque más de uno ya se está coscando que no vas a ningún sitio y es que te ven la cara de parado.

Los bares no están adaptados a los parados, definitivamente no somos un colectivo interesante para los bares. No lo entiendo, porque en el cine hay un día del espectador, pero en los bares no. No tienen el día del parado con lo que el camarero te preguntará en bucle ¿va a tomar algo más?  con un tono muy de despedida.

Si los martes te da por dar una vuelta, todos los bares cerrados y claro, se hace de noche y hay que volverse a casa pero lo peor son los viernes, los viernes desaparecen directamente.

Lo que no acaba de desaparecer es esa sensación de que terminas algo que ya no tienes, esa permanece es como cuando te cortan una pierna pero notas que te pican  los dedos de ese pie que ya no tienes.

Menos mal que llega el domingo, ahí ya puedes salir a la calle, ya ha cambiado todo, sin problemas. Todo el mundo parece parado.

Ideal para darse un paseito pero es que no andas cien metros sin que te encuentes con “el de la puerta

A estos  no los aguanto mucho, aunque por lo general son bonachones con frase tópica de ánimo cargada de serie. Los de la puerta son esos que sabiendo que vas sin trabajo te dice eso de la jodida puerta:

“Tranquilo hombre, cuando una puerta se cierra otra se abre”

Gracias al mamón de la puerta cada vez que ves una puerta te acuerdas de que en el curro te dieron puerta.

Además de los de la puerta están “los de la nada”, esos que te sueltan a bocajarro:

“Bueno y entonces, ¿no estás haciendo nada?

Con dejarte la cara de parado puesta ya se suele contestar, no hay necesidad de hablar demasiado, porque de nada sirve que estés haciendo siete cursos o que te dediques a jornada completa a leer todos los anuncios de todos los periódicos de pago y gratuitos y que vayas a tres entrevista de trabajo por día.

El resultado final para  “los de la nada” es que  “no estás haciendo nada”

Por si no tenías bastante, terminas cruzándote con  los peores, “los profetas“, estos tienen una visión de futuro increíble, son los que realmente te hacen poner los pies en el suelo.

Lejos de interesarte por tu economía, a ver cómo llevas las facturas por si cabe la posibilidad de ayudar en algo, cuando les explicas que estás cobrando el desempleo vaticinan/sentencian eso de:

“Pero el paro se acaba”

Aunque tengas año y medio de desempleo, cuando se acaba, se acaba. Con lo que deduces que para el profeta la esperanza de que vuelvas a trabajar antes de quedarte sin dinero es inexistente.

Pero claro, todo no va a ser malo, yo ya he encontrado un empleo.  Ahora me dedico al teletrabajo, soy un teletrabajador.

Lo complicado va a ser ahora  convencer a “los de la puerta”, a “los de la nada” y a “los profetas” que esto del teletrabajo no es quedarse en casa mirando la tele.

Lo feliz que se vive en el paro… (el de cobrar)

Nota 1: Escrito en 2006 para un podcast abandonado, días después de acabar en el paro sin sospechar que estaría una montaña de meses sin encontrar un trabajo, malditos profetas…

Nota 2: He querido escribir algo sobre el cierre de adn.es pero no supe atinar con un texto decente , espero que el compañero Rodera continúe en la edición de papel que y algún otro hábil escribiente y colega y el resto de la tropa digital, salgan “lo mejor parados”  de la siempre triste bajada de persianas.

Escuchando “Camino del sur” del grupo  Boquerones encontrado en musicalibre.es

Descargar en mp3

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10 Comentarios on "La cara de parado"

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[…] Fuente: RTVE.es – Imagen: www.jrmora.com […]

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[…] Hoy he ido a buscar a alguien a su trabajo, pero nada más asomar la nariz por la puerta me ha dicho que ya no es su trabajo. Había recibido el despido.  Había perdido su trabajo, otra vez, hacía apenas unos minutos pero ya me pareció que tenía la cara de parado. […]

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[…] Hoy he ido a buscar a alguien a su trabajo, pero nada más asomar la nariz por la puerta me ha dicho que ya no es su trabajo. Había recibido el despedido.  Había perdido su trabajo hacía apenas unos minutos pero ya me pareció que tenía la cara de parado. […]

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[…] Ahora mismo los talleres de empleo están ganando en importancia y podrían significar la diferencia entre conseguir ese puesto que deseas o quedarte más tiempo en el paro. […]

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[…] JR Mora, autor de la viñeta, describe su experiencia pretérita como desempleado: […]

aberron
Visitante

Gracias, amigo 🙂

azuzena
Visitante

La cara de un parado es de. impotencia,desamparo,rabia,y desesperación, el no tener un trabajo cualesquiera que sea es denigrante, tanto si hay familia como si no, el trabajo dignifica a la persona, le da vida, fuerzas y ganas de vivir.

» autor: azuzena

koki
Visitante
koki

es todo un engaño! http://www.politicabasura.com

soyja
Visitante

#13 Creo que #8 tiene razón. He llamado muuuchas veces a gente para ofrecerles trabajo y muchas veces me han comentado en mi propia cara que por ese sueldo preferían seguir cobrando del paro (fui teleoperados del Servef unos cuantos años). Hay de todo, pero había una gran mayoría que prefería seguir poniendo la mano de papá estado que mover las suyas.

» autor: soyja

elzo
Visitante

Muy bueno; me gustó más el texto que la tira. Me sentí identificado. Se dejó cuando la familia ya deja de preguntar cuando te ve si salió algo porque la respuesta es invariablemente la misma.

» autor: elzo

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