diciembre 12th, 2008

Nunca he sido amigo de listas y tops que catalogan personas y/o blogs por orden numérico, ni de eso que han dado en llamar “influencia”, más que nada porque puede hacer que creas que por tener más o menos lectores, seguidores, amigos o paseantes ocasionales en tu sitio puede agravar gurusismos que pueden acabar gangrenándote el ego.
Sobre el liderazgo virtual coincido con lo que opina Cyberwarrior, en cierto modo es saludable huir de tops y listas ya que ninguna es el resultado de “audiencias naturales”
Por otro lado se produce un curioso efecto, muy nuestro. Los sitios que encabezan esas listas suelen acabar repudiados, criticados con alegrÃa ante la más que evidente evidente ausencia de autocrÃtica, al tiempo que otros proponen nuevos sitios merecedores de estar en su lugar.
Cuando esto sucede y aquellos nuevos valores emergentes se convierten en flamantes lÃderes, a veces sin saberlo, pasan a ser los nuevos repudiados.
En las cabezas de las listas que conocemos están los de siempre porque son los que estaban cuando no habÃa estallado aún la revolución de los lechones 2.0 y la veteranÃa para muchos sigue siendo un grado por lo que se les sigue perdonando todo el autobombo pasteloso y periódico que parece que están obligados a practicar para reafirmarse públicamente en que “son quienes son”
Esta mañana el vecino Bueno descubrÃa un nuevo invento de estos que van del rollo de ponerle número al ombligo , “La Élite de Twitter” llaman a esta clasificación por paÃses y lo aprovecha para reflexionar sobre la identidad digital y los avatares, sus juegos y escaramuzas.
VIP, Top, Influyencia, Élite…
Me pregunto que tendrá de “Elitoso” dar los buenos dÃas en Twonter con un “HeYo GuOrd“









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