septiembre 15th, 2008

Hallábame realizando las tareas domésticas, concretamente fregando el pasillo con agua caliente mientras hablaba por teléfono con la cabeza apretando el aparato contra el hombro, fue un error,el móvil ha salido despedido cual supositorio en dirección contraria.
Juro que es verdad, voló en cámara lenta, pero como he sido camarero y tengo una especial habilidad para poner el pie a las cosas que se caen antes que lleguen al suelo, evitando que se rompan, levanté la pierna, pero el cabrón del teléfono quiso dar en la rodilla y volvió a elevarse.
Alargar la mano para cazarlo al vuelo fue otro error, llegué tarde y se desvió para rebotar contra un mueble zapatero describiendo una parábola perfecta para acabar zambulléndose en el cubo de la fregona, de nada sirvieron las mil plegarias mentales de “al cubo no, “al cubo no” mientras lo veía surcar el espacio aéreo camino del agua.
La intervención fue rápida, sacarla del agua y correr, aunque seguía escuchándose la llamada, fue todo una. Quitar batería, sim, la tarjeta sim, la de memoria y las carcasas, había que desmontarlo todo rápidamente.
Maldigo a los que ensamblan este tipo de cacharros, los cierran con los tornillos más diminutos que existen y las pestañas más extrañas que requieren precisión y orden concreto impidiendo que puedas lograr un despiece de urgencia.

Esto, en parte, quizá haya dificultado la entrada de agua unido a la intervención dan como resultado una posibilidad, aunque remota, de que la Blackguarry salve la vida.
Una carrera de primeros auxilios a un ritmo frenético acaba de empezar

Dentro de la tragedia me alegra poder acceder a sus vísceras, ya se como extirparlas por si alguien se ve alguna vez en el lamentable trance de tener que realizar una intervención quirúrgica con despiece a una Blackguarry de la serie 88xx.
Aplicando compresas secantes con mucho cuidado he ido acabando con el agua que amenaza con impedir que mantenga sus constantes vitales cuando salga del coma inducido en el que acaba de entrar tras arrancarle la batería.

Poco a poco empieza a ser imposible acceder a más partes de su interior para proceder a su secado, la blackguarry mientras tanto permanece rígida fría e inconsciente pero lo que es peor, muy húmeda.
Los primeros auxilios deben cesar, hay que trasladarla al hospital a toda velocidad.

Mientras busco desesperadamente rincones para secar, el equipo de urgencias ha preparado ya una solución curativa compuesta de un lecho con piezas de la familia de las Poáceas alojadas en una incubadora plástica de cierre al vacío donde ingresar a la ahogada.

Los médicosme obligan a apartarme, ahora sólo estoy estorbando, introducen el cuerpo y sus órganos vitales en el recipiente.
La imagen más dolorosa que recuerdo es verla desaparecer bajo un chorro de granos curativos con un ruido parecido a la lluvia torrencial.

Queda enterrada completamente mientras me comentan que he de retirarme durante un número indeterminado de horas, sólo queda esperar, no se se puede hacer más de lo que se ha hecho.
Me acerco para dejarle encima sus documentación y los datos de sus amigos y familiares por si despierta que no se encuentre sóla o desorientada, me consuela saber que al menos ahora ahora no siente dolor.

Pasaré la noche esperando noticias sobre su evolución, no me moveré de aquí. Me consuela también verla entre arroz, la paella fue siempre su gran pasión.
Ahora cada minuto, cada grano cuenta, nadie puede hacer nada, aún así, si alguien tiene mi número de móvil y quiere enviar un sms de ánimo para que pueda leerlo si vuelve a la vida tras la lucha por su vida seguro se alegrará de recibirlos.
Si sale de esta prometo que los publicaré todos como gesto de agradecimiento.











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