agosto 2nd, 2008

Hoy he empezado a escribir y dibujar sobre otro asunto pero en medio de la polémica absurda de la lengua común, que parece no remitir, me apetece reflexionar sobre los Gilipollinglish.
Somos bastante gilipollas. Y lo somos desde hace siglos.
Muchos opinan que no hablamos o no queremos leer textos en inglés por miedos y topes y porque nos negamos a “abrirnos” a otras lenguas.
Nada más incierto, vivimos entre miles de anglicismos, están en todo lo que nos rodea, desde la publicidad, los negocios, los juegos de ordenador, las herramientas…y nos hemos acostumbrado a ellos sin pensar en aportar palabras de creación propia para usar que es lo que se supone que va creando y enriqueciendo las lenguas.
El efecto bienvenido Señor Marshall sigue tanto o más vigente que nunca. Si algo se nos da bien es copiar ideas y mensajes.
Abrazamos citas en inglés como proclamas guapas aunque al ser traducidas se conviertan en auténticas estupideces sin importarnos que no tengan nada que ver con nuestro modo de vida, costumbres ni pensamientos.
Los grupetes alternativos empezaron a cantar en inglés en masa como etiqueta de universalismo intelectual con rollito comercial aperturista que hizo que más de uno acabara cantando sin saber lo que decía, pero en un perfecto inglés a lo Rosa de España.
Internet con su halo de escena global no se ha librado de los bobos de la inglisitis, así aunque tengas que descifrar lo que significa OWNED, NSFW, WTF, LOL o cualquiera de las miles de expresiones derivadas de términos medio paridos de abreviaciones de frases del inglés que nos han colado.
Esto de la inglisitis ha llegado a la cargante escena de los emprendedores blogocósicos.
Así nos han encasquetado la chorrada del startup porque llamarlo inicio era una estupidez, pero lo más curioso es que como se te ocurra preguntar por el significado de cualquiera de estas palabritas corres el riesgo de parecer un ignorante de los negocios, cosa que a estas alturas de la película es poco menos que la catetez más galopante.
Hablar de un lenguaje hispano concreto para una actividad concreta es considerado por muchos una tontería y un atraso, sin embargo si se mezclan palabritas en inglés ya es un acercamiento al éxito de una modernidad caduca pero muy chuli.
Si el Spanglish nos suena a regetón y nos produce risa, nos quieren convencer de que el Inglispanish es síntoma de cultura exquisita y aguda visión empresarial, lo dicho, somos gilipollas.
Y ahora agarre su startup y sus brandings y haga un buen shaking con su briefing, añada todos sus targets y remuévalo todo bien con un palito.
Pero no olvide que para contarme su película casi mejor la subtitula, a ser posible evitando añadir todas esas palabras que aunque a usted le suenen a cosa guapa a mí me resultan más propias de un Gilipollinglish.
Si sólo domino con dificultad unos 20 idiomas intente no hablarme de entrada en una mala mezcla de cuarenta.
A ver si me entiende.










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