junio 9th, 2008

Mientras unos llaman a la calma, habitual práctica política del que manda, asegurando que no habrá desabastecimiento de alimentos otros empiezan a despotricar contra la huelga y los huelguistas.
El gobierno masculla por lo bajini que “ve próximo” un acuerdo, pero para ello ha sido necesario atascar el país y que el lobo enseñara las orejas.
A mí el desabastecimiento me importa un bledo, que sigan cuatro días, ocho, dieciseis o lo que estimen necesario y puedan aguantar, si mañana no hay leche beberé agua con colacao.
Me sumo a la huelga con lo que tengo más a mano, haciendo sonar el timbre de la bici, lo más parecido aquí a una bocina.
Que se acabe la gasolina nos vendrá fenomenal para despejar de contaminación de las cuidades durante unos días, porque ya hay que ser obtuso para amontonarse en la gasolinera para llenar el depósito pagando el combustible más caro que nunca.
Los transportistas están divididos y el gobierno sigue defendiendo que la tarifa mínima para el gasóleo que piden es imposible ya que va contra el libre mercado.
El mercado es tan libre como los transportistas lo son de hacer un plante.
La paradoja es que es parando han dado ya una lección a los inmovilistas.










La verdad es que la huelga es chunga… pero algunas de las exigencias que piden no son posibles…
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