junio 4th, 2008
Esto tampoco se considera como fabricación directa de juguete, pero era un juego clásico.

El juego de la guerra de espigas se repetía una y otra vez a la salida del colegio ya que recuerdo que los dardos naturales que eran estas espigas crecían en grandes cantidades por las inmediaciones del cole. Había que recolectar las espigas y partirlas en piezas suficientes para poder lanzar grandes cantidades al tiempo.
Pargañas, furasacos, apegaderas, lapas... nos daba lo mismo como se llamaran, eran malas yerbas pero muy buenas para su lanzamiento ya que se pegaban con fuerza sobre todo tipo de tejido, sobre el cabello de cualquier víctima móvil o inmóvil incluso se adherían en la piel y tenía su rollo desprenderlas una vez clavadas.
Cuando ya nos habíamos dardeado a placer entre nosotros iniciábamos la obligada ofensiva multitudinaria contra las niñas que lejos de ofrecer resistencia eran un blanco fácil, divertido y en contínuo movimiento porque ya se sabe, los que se pelean…

Próximas entregas:
-PinBall
-Cine en casa










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