Diciembre 9th, 2007
Eso de mudarse es tan doloroso que puedes llegar a pensar que sería más divertido y benigno mudar la piel que hacer un traslado de domicilio.
Lo primero que empiezas a notar es esa sensación de “esto me lo hago en tres patadas”
Con el optimismo empiezas a hacer cajas con la alegria del que empaqueta los regalos de los reyes magos para los niños.
Sin embargo cuando has hecho catorce cajas con revistas, revistas, cables de vete a saber qué y manuales en catorce idiomas de aparatos que ni sabes que tienes, descubres que ya no tienes una casa. Tienes una caja.
Estas primeras cajas están bien embaladas, compactas y con su leyenda que indica lo que contienen de una forma clara y detallada:
“Libros y revistas”
Pero cuando llegas a la caja cuarenta y cinco lo que escribes en esa etiqueta ya es:
“Mierdas varias”
Sin embargo en las siguientes cajas, ya dándolo todo por perdido, sólo puede leerse:
“Cosas”
Esto es un adelanto de la idea en la que estoy trabajando hoy, se trata del personaje y guión propuesto para la página de la revista Madcity que en su número cero empezará a gestarse mañana mismo.
En cuanto sea publicable soltaré al indivíduo por aquí.








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