Julio 9th, 2007

Una caída de dos toros en la última parte del segundo encierro hizo que uno de los Miura quedara suelto y provocara un minuto angustioso al volverse
hacia la gente.
En el diario
El Mundo puede leerse esto:
“Uno de los ejemplares quedó retrasado y se dedicó a acometer arbitrariamente contra la masa: un corredor empotrado contra el vallado a la derecha, otro zarandeado en el pasillo que dejan los vallados del tramo de la Telefónica, un pastor en apuros, un grupo de ‘espectadores’ a pie de calle embestido… El saldo de heridos aquí fue milagroso: sólo uno por asta de toro.” |
Para el redactor queda claro que el culpable de toda desgracia en este encierro es la falta de humanidad, sentido de la justicia y desconocimiento de las leyes del Miura.
¡Qué mala persona este toro!
Arbitrariedad.
(De arbitrario).
1. f. Acto o proceder contrario a la justicia, la razón o las leyes, dictado solo por la voluntad o el capricho.







“Uno de los ejemplares quedó retrasado y se dedicó a acometer arbitrariamente contra la masa: un corredor empotrado contra el vallado a la derecha, otro zarandeado en el pasillo que dejan los vallados del tramo de la Telefónica, un pastor en apuros, un grupo de ‘espectadores’ a pie de calle embestido… El saldo de heridos aquí fue milagroso: sólo uno por asta de toro.”
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