TVE, a su manera

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La viñeta del domingo 23 de agosto de 2016 en CTXT

Muchos ya han interiorizado que los medios públicos son, y deben ser, cortijos dirigidos por comisarios políticos colocados por el gobernante de turno. Y también son muchos a los que, como solución, no se les ocurre otra cosa que proponer su desmantelamiento y cierre.

Ya ni contemplan un modelo alejado de la manipulación descarada.

Esto se ha normalizado hasta tal punto con las televisiones, que los equidistantes van desde los que siempre sueltan eso de “¿pero eso aún lo ve alguien?“, como si la audiencia fuera la clave de todo, pasando por los del socorrido: “nada nuevo, todas manipulan”,  y otras frases hechas.

El caso de TVE se sale de las lindes de lo vergonzoso, han conseguido institucionalizar, maquillar y negar la propaganda y la manipulación hasta convertirla en tradición.

En un manifiesto de los Consejos de Informativos de RTVE se propuso que fueran necesarios al menos dos tercios de la cámara para elegir al presidente de la radiotelevisión pública. De esta forma se evitaría que un partido en solitario, aunque disponga de mayoría absoluta (como sucede ahora) pueda controlar RTVE y la convierta en una instrumento de propaganda a servicio del ejecutivo.

Pues bien, todos los partidos firmaron ese manifiesto salvo PP y UDC (Unión Democrática de Catalunya)

Personajes como el director del Centro Territorial de RTVE de Murcia siguen paseando su chulería por las redacciones. Intrusos con traje de lugarteniente, orgullosos censores por encargo. Mediocres con cargo. Restos de tiempos pasados que aún no hemos podido extirpar de la profesión.

Así explica Juan de Dios Martínez, el autoproclamado cabrón, su método para procesar la información.

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Mariano, ruedas de no prensa

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La viñeta del sábado 20 de agosto de 2016 en CTXT

Reconozco que aún sigo escuchando las ruedas de prensa de Mariano con la remota esperanza de que alguna vez cuente algo que no haya dicho doscientas veces y me sorprenda con algún mensaje concreto, de esos de los de tener las cosas claras.

A lo espeso de su vaguedad ahora hay que añadir una pose de recontravacileo a las preguntas de los periodistas.

Sus réplicas, que no contestaciones, van precedidas de puntillas. No deja pregunta sin apostilla dando a entender que se le interroga sobre asuntos que no son importantes para el futuro de esta, nuestra gran nación.

No quiero ni imaginar la crecida Mariana que supondría un segundo mandato de este tipo que consiguió un gobierno pestañeando sin prisa y corriendo muy despacito.

Y aquí su ración de 18 minutos con un sabroso salteado de nada con tampoco.

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