
Acabo de hacerme socio de la
Asociación Tebeosfera ya que, por fin, este año he podido poner un pie fuera del umbral de la pobreza y me siento casi obligado a dejar unos céntimos en iniciativas que trabajan en la difusión de la cultura y el conocimiento.
Basta repasar el esfuerzo que lleva haciendo Manuel Barrero y sus secuaces desde hace años para sorprenderse de que no haya recibido aún el reconociento que merece por su labor de rescate y divulgación de la historia de la viñeta como proyecto en internet.
Creo que se trata de uno de los mejores trabajos de estudio y divulgación, sin ánimo de lucro, hecho en España.
Y todo está ahí para ser consultado y usado por cualquiera.
Tebeosfera es una gigantesca enciclopedia de la historieta y el humor gráfico, una gran base de datos con entrevistas, textos teóricos, análisis, referencias bibliográficas, reseñas de publicaciones históricas y contemporáneas, biografías, fichas de autores, etc.
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La tira de la bronca. Clic para ampliar. Versión con texto añadido
Esta es otra de esas historias que se repiten cada cierto tiempo sobre las que he escrito aquí en más de una ocasión.
Desde ayer ando siguiendo las reacciones a esta viñeta que han desembocado en el habitual alzamiento de antorchas y cruce de comunicados de distintos colectivos.
Su autor es Gustavo Sala nacido en abril de 1973 en Mar del Plata (Argentina). Ha publicado sus tiras en las publicaciones “La Mano”, “Barcelona”, ”Genios”, “Comiqueando” y en la revista/fanzine española Monográfico, entre otras.
Ahora trabaja para Página/ 12, en su suplemento “NO” con la tira protagonizada por su personaje Bife Angosto, allí se publicó esta viñeta el día 19 de enero que ahora aparece retirada.
Muchos medios argentinos e internacionales destacan esta polémica abriendo con esos titulares tan manidos de “Arde Twitter”, se habla sobre antisemitismo, opiniones a favor, insultos, peticiones de ahorcamiento al garabatero y también algunas defensas más o menos argumentadas.
Puede leerlas, si tiene paciencia, aquí bajo #gustavosalas , aquí #davidgueto , y otros hilos relacionados que encontrará.
Todo este jaleo ha obligado a su autor a ofrecer una explicación a modo de disculpa. Y también al diario que, con un escueto comunicado, se disculpa y además matiza su posición.
La historia interminable
No es la única viñeta o tira de humor negro que aparece con esta temática, tampoco será la última, los más viejos del lugar podrían citar ya cientos de casos.
Como suele pasar, el pico de indignación ya subió a su punto más alto y todo lo que queda es la bajada natural hasta desaparecer para camuflarse en el olvido.
Solo unos pocos dibujantes y lectores habituales la recordarán como anécdota para citar, esto vuelve a demostrar que el humor grueso, bruto para algunos, parece tener terrenos prohibidos por convenio.
Muchos “nuevos” lectores o acostumbrados al humor blanco, buenista, tontuno, para la risa casi infantil se han encontrado con algo muy practicado desde hace décadas en las alcantarillas del fanzine, incluso mucho más extremo también en internet sin ninguna repercusión mediática.
La diferencia en la reacción solo la marca que la viñeta de la polémica ha sido publicada en un medio.
A estas alturas, agota tener que volver a explicar que el humor de este pelaje es así, que se explotan recursos que mezclan la realidad-ficción, la provocación y la parodia cruda , la historia con lo contemporáneo y el absurdo. Este género, le guste o no, tiene su público.
Los juicios sumarios sin ninguna argumentación sobre la intencionalidad suelen hinchar globos con puro ruido.
Como ejercicio para la reflexión, eso tan abandonado del pensamiento enriquecido, ya sabe, dejo aquí otra viñeta del mismo autor donde también aparece Hitler y además se sugiere el exterminio de otros colectivos.
Si considera que hay que apedrear a su autor por ello, aunque ya se haya repetido mucho, tiene usted un problema. Y muy gordo.

Clic para ampliar

Si miles de naves extraterrestre se aproximan para invadir y ocupar nuestro planeta siempre harán su primera parada en Nueva York.
Si un meteorito, cien veces más grande que la tierra, se dirige hacia nosotros amenazando con la destrucción total de nuestra civilización, irremediablemente fijará su punto de impacto en la isla de Manhattan.
Todas las amenazas que propagan el miedo por el mundo tienen origen y destino en Yankilandia y desde allí se extienden al mundo, es su guión preferido y también parece ser el nuestro.
Todos señalan 2008 como el año del colapso financiero americano, culpa de todos los males actuales de la tierra, como el año en que una serie de carambolas encendieron la mecha de la traca de la crisis global que a día de hoy sigue explotando por todo los rincones.
Todo empezó, tras la negación sistemática de que algo andaba mal, con el discurso de sacudirse las culpas pronunciado de mil formas diferentes que no pasaba nada, otra vez mostrando eso tan nuestro, que consiste en no prevenir nada, en no adaptarse, en dejar hacer, porque luego todos somos felices reclamando culpas y discutiendo por repartirlas, nunca por buscar soluciones.
Y mientras tanto el paro aumentando a lo bestia.

Y así fue, falsos progresistas repitieron hasta el aburrimiento que el origen de todos nuestros males era EEUU y sus hipotecas subprime, una burbuja financiera dominó creada por especuladores y toda una legión de pequeños y medianos Madoff´s que enseguida tuvo su reflejo en nuestra burbuja inmobiliaria y ya teníamos culpables, se gestaba la estrategia para llamarnos tontos y culpables, endeudados viviendo por encima de nuestras posibilidades.
Había nacido ya el nuevo diccionario de la crisis.
De aquella crisis de las subprime, en apenas unos días, nos metieron por narices la sentencia de la crisis mundial, mutada enseguida a global y por rebote a desmoronamiento de Europa, todo un complejo efecto dominó que insiste en hacernos olvidar quién empujó la primera pieza. Ya teníamos una gran historia de culpables, las soluciones seguían en paradero desconocido.
Ahora, y de golpe, ya se habla del déficit como “la herida”, de la prima de riesgo como “la amenaza”, del paro como “la lacra”, todo un repertorio de figuras literarias y frases de apocalíptica construcción dignas de los títulos de las más populares superproduciones de catástrofes de Hollywood.
Y para dejar claro todo esto, Moody´s anuncia por la mañana que España debe recortar 40.000 millones más, el doble de lo previsto por el gobierno de Rajoy.

Y por la tarde, apenas unas horas después de la advertencia amenaza de Moody´s, el presidente aparece para anunciar que sus planes son…eso mismo, con las mismas cifras. La campaña del acojone lleva meses en marcha.

Días después Standard & Poor’s rebaja dos puntos la calificación de la deuda de España y se toma la libertad de ordenar al gobierno que acometa, a la voz de ya, la reforma laboral o nos aporreará sin miramientos con sus descalificaciones.
Y enseguida, toda la cohorte de nuevos economistas espontáneos que pululan por televisiones y bares de barrio toman estas puntuaciones como alarmas que confirman que otro meteorito, que EEUU ha conseguido desviar, ahora se aproxima a nuestro país.
La nueva burbuja es la de la deuda y los rescates, y su camuflaje la neolengua.